11 oct 2007

Perdón y tolerancia

Dice Derrida que solo lo imperdonable se puede (debe) perdonar, que solo lo intolerable se puede (debe) tolerar. Si perdonamos o toleramos algo que nos resulta inherentemente perdonable o tolerable, no estamos realmente perdonando ni tolerando nada. Solo el perdón o la tolerancia incondicionales son perdón y tolerancia. Yo tuve que tolerar el perdón. Mejor dicho, tolerar la manía de la bogotana de pedir perdón a todos por todo. Ay, perdón. Ay, perdóname. Ay, me deben estar odiando. Ay, qué pena. Es una mala costumbre de los colombianos del interior esa de disculparse por todo, de no querer incomodar, de no recibir cuando les ofrecen, de pasar desapercibidos, invisibles, pero haciéndose notar precisamente por eso. Y, como debe suponerse, no perdonan.

7 oct 2007

Papert

Hace diez meses estuvo de visita el orejón. Venía de paso desde Vietnam hacia Helsinki. Trajo consigo un periódico de Hanoi en inglés, porque le pareció curiosa (al menos) la noticia de que un científico que iba a construir modelos matemáticos sobre el caótico tráfico de esa ciudad, hubiera muerto al ser atropellado por una moto en ese mismo tráfico. La ironía parecía perfecta. Apenas empezada la lectura del artículo, me detuve. ¡Pero si es Seymour Papert! El autor de LOGO, el profesor de MIT, el autor de la Maquina de los Niños, uno de los precursores de la cibernética, de la inteligencia artifical, del uso de los computadores para el aprendizaje. No puede ser. Era. O más o menos. Primero, el propósito de su visita era atender a una conferencia (lo del modelo matemático no parecía ser el objetico primordial, aunque sí era cierto). Segundo, no había muerto. Estaba en coma. Primero lo estabilizaron en Hanoi y luego lo enviaron a un hospital de Boston con pronóstico reservado. A comienzos de este año empezó a recuperar la movilidad y la capacidad de lenguaje. La ironía (o es el destino sarcástico) se acrecentaba: Papert debía empezar, a sus casi ochenta años, a aprender de nuevo. No se en qué estadio de rehabilitación andará ahora, pero me pregunto si estará usando computadores para aprender.

28 sept 2007

Frelon

Seguramente habrán sentido en sus vidas un poder de atracción que es más fuerte que cualquier otro poder sobre ustedes. Un magnetismo tan potente que evadirlo es sencillamete imposible. Un deseo irreprimible de acercarse, primero, contemplar, después, tocar, luego, entrar, y finalmente fundirse con el foco de atracción. Pues hace unos días me estaba pasando exactamente eso. Y es que es inevitable, se entiende. Es algo instintivo, animal. Todas las noches me estaba acercando a su ventana para tratar de ver el momento en que se podría decir que cobraba vida para mí. Primero de lejos, luego más cerca. Finalmente brillaba en toda su belleza, luminosa, hermosa, cálida, perfecta. Pero yo no era capaz de hacer nada distinto a darme topes contra la ventana, quizá a la espera deque se abriera, o de que un milagro me otorgara la capacidad de cruzar este maldito invento humano que son las ventanas. Que engañosa es su transparencia, su frialdad, su falsa protección. En fin, hace poco vi mi oportunidad y la tomé. No serían más que unos pocos centímetros pero logré entrar. Como es lógico, estaba aturdido, ya se sabe que cuando deseamos algo de esta manera no sabemos como reaccionar cuando lo tenemos al frente (la mayoría, de hecho, lo dejan pasar). Estaba mareado con su luz, extasiado con su calor, totalmente ebrio de amor. Pero me tardé demasiado. Un monstruo gigante me atacó. No una, sino repetidas veces. Trate de escapar, de encontrar la salida, pero su medio no es el mío y no daba con ella, sino con torpes aleteos de un brazo gigante y varios golpes que finalmente me dejaron aturdido y en el piso. Lo siguiente que recuerdo es despertar en la hierba mojada y fría, preguntándome por qué. ¿Fueron los celos, acaso? No puedo imaginar que pueda tener algo contra mí. No hago otra cosa que librarle de otros más pequeños que se comen su cilantro. Además, mucha gente me admira. Muchos saben de la influencia de las hormigas en el estudio de los comportamientos emergentes en la sociedad, pero de nosotros qué; de nosotros sí que hay mucho que aprender. Algunos lo han hecho, pero claro, supongo que es más fácil encajar a unas hormigas que restringirnos a nosotos. En fin, por allá no me vuelvo a aparecer. No me quedan más que pocos días de vida como para gastármelos haciendo caso a mis irreprimibles instintos.

24 sept 2007

Evolución de una idea fatua

Finales de los sesenta. Una revelación inducida por los ácidos les revela que no existe el tiempo y que somos parte de una sola conciencia universal. Pero también, que no hemos despertado a esa conciencia del todo. La tierra esta envuelta en una membrana (material e inmaterial) que nos preserva en un estado de fermentación prenatal. Una vez liberados, naceremos al infinto: el despertar de la humanidad.
Finales de los ochenta. Mientras se discute el Protocolo de Montreal, un flashback les sugiere que la destrucción de la capa de ozono no es otra cosa que la humanidad asomándose por la vulva de Gaia. Y sí, sería un nacimiento difícil, la madre corre peligro de morir. Le preguntan al padre: ¿a quien salvamos?.
Finales de los noventa. En medio de una euforia de fin de siècle, el grito paterno se deja oir. Salven a la madre! Salven a la madre! Pero el parto ya está en curso. La dilatación no tiene reversa.
Finales de los cero (¿será así que tendremos que decirle a nuestra década en curso?). La resaca arde en medio de las explosiones. Madre e hijo muestran señales de vida, pero un riesgo inminente de morir. Escaparán acaso algunas esquirlas de humanidad en busca del infinito, del atemporal, de la verdadera esencia del ser. Pero todo indica que será en vano. La humanidad: o se emancipa por entero de la prisión uterina, o se pudrirá en las entrañas de su madre muerta.

17 sept 2007

El pasajero de Leiden


Subo del tren, bajo del tren, abro el libro, cierro el libro, cambio de tren, tomo mi café, miro el reloj, pero de vez en cuando algo se sale de la rutina. Desde que se montó, me pareció que este hombre tenía algo que decir y buscaba desesperadamente alguien a quien decirselo. Su frente tenia algunas gotas de sudor y sus manos temblaban levemente. Un alcohólico, pensé. Miraba por encima de su hombro y me miraba a mí, como esperando que yo iniciara la conversacion. "¿Haz odio hablar de Bilderberg?" me dijo en inglés con un acento que no sabía identificar. Le dije que no y traté de juntar acento y cara, pero no lograba dar con su procedencia. No era holandés. Era calvo y sus cejas eran oscuras, pero no mucho. Su piela era blanca, pero como de invierno largo, pálida y fría. Llevaba una corbata mal anudada y botas de combate, pero el vestido se veía nuevo y costoso. "La Conferencia Bilderberg", me repitió. "No", insistí yo. "¿Y del Instituto Schiller?" me preguntó. Pues de ese sí habia oido hablar. Me fascina como reducen todo un programa político global humanista a cosas como una nota de afinación o un ferrocarril intercontinental. Pero antes de que pudiera seguir me interrumpió el vecino y me dijo que no lo habían dejado entrar a las oficinas de Bilderberg, pese a haber mostrado sus credenciales de Instituto Schiller. "Vine hasta Leiden desde tan lejos, y ni siquiera me habló un ser humano, solo una grabacion..." Luego se me acercó mucho y me empezo a hablar de no se qué conspiraciones, de la reina, del Grupo Prisa, yo qué se. Empece a descifrar su acento y todo lo demás que había que descifrarle. Afortunadamente llegué a mi estación. Me bajé sin despedirme y, cuando estaba caminando fuera del tren, el hombre se quedó pegado a la ventana mirándome fijamente a los ojos como un prisionero, desde un pabellón de condenados a muerte. Me sonreí. Minutos más tarde, sin embargo, me puse serio. ¿Y si me miraba como si el condenado fuera yo?

12 sept 2007

Pakis y guiris

La Rambla es la frontera. Lentamente empieza a variar la composición de guiris a pakis. Los unos compran paellas de diez euros, los otros venden tikka massala por lo mismo. Los unos siguen en el sol aun después de haber adquirido un permanente color y textura de cartón (no me refiero a quienes van tres días y buscan quedar rojos a como de lugar, sino a aquellos que ya estando morenos quieren llegar a negros sin lograrlo jamás); los otros les venden culbiar y tatuajes borrables.

Luego está el submundo de los anarquistas, okupas, freegans y manuchaítos. Que no es tan submundo si se considera que están en los bares, en las calles, visiblemente numerosos y homogéneos. En un país donde la pobreza se concentra en la población imigrante subsahariana, marroquí, paki o latinoamericana, los nativos, y a veces los guiris que se dejan rastas rubias, buscan la manera de vivir como pobres del tercer mundo. Muchos de ellos, claro, son auténticamente pobres o han adquirido un compromiso con una ideología política o social alternativa. Otros no. Por ejemplo, al escarbar basuras buscando comida le llaman "urban foraging", al echar dedo le llaman "eco-friendly transportation", y a la invasión de apartamentos vacíos le llaman "rent-free housing" u okupación en este caso. Rescatan la sutil diferencia entre ser desempleado (unemployed) y estar sin trabajo (jobless). Un desempleado es alguin que no puede acceder temporal o permanentemente a un empleo tradicional. El segundo, en este caso, opta por vivir sin empleo, es decir, fuera de la sociedad: voluntary joblessness. La justifiación del parasitismo por razones políticas, altermundialistas o ecológicas ciertamente les resulta atractivo a muchos, a juzgar por la cantidad que comparten este estilo de vida, al menos en lo visible, en la vestimenta y la forma de llevar el pelo. Esta froma de neohippismo es más que eso; se renueva desde siempre y para siempre. Qué son los monjes mendicantes, sino okupas de corte religioso que en vez de rent-free o eco-friendly, le llaman pobreza bienaventurada o exaltación de los espiritual sobre lo corporal.

Los guiris y los pakis, sin embargo, en general, ven esto no más que como una porción marginal (es decir, al margen, pero dentro) de la sociedad que no cuenta ni para sí, ni para no. Los pakis (uso el término libremente y obviamente como una etiqueta que abarca una población más compleja) andan preocupados por su supervivencia, por los que dejaron atrás, por buscarse un paréntesis o un punto final en la historia de su clandestinidad, por lidiar con los efectos de los discursos más radicales antinmigración, como en el caso del CiU, y de los moderados que cada vez se parecen más a los primeros - algunos, por ejemplo, ven a Sánchez Dragó como moderado en este nuevo orden. Así, es fácil entender paradojas como las de que los pakis se vuelvan xenófobos (de sí mismos, claro) o los guiris quieran quedar negros al sol.

Y luego están los que para un paki podrían ser guiris y para un guiri podrían ser pakis. Si te pillan en el Raval y te meten preso, ¿con que pandilla te sentarías a almorzar?

27 ago 2007

Cosas que se dicen

Arendt dijo de Heidegger que era un mentiroso patológico y que quería comprar al mundo al precio más bajo posible. Todo esto antes de defenderlo públicamente en el proceso de desnazificación de la posguerra (lo cual seguramente también estuvo acompañado de un regreso a su rol de amante).

"Nunca has estado en ninguna parte. Nunca has hecho nada. Eres una chica buena sin siquiera la fortuna de una infancia infeliz. Tu budismo sentimental, tu misticismo de tienda de baratijas, tus terapias de incienso, tu astrología de revista... nada de esto es tuyo, nada es fruto de tu trabajo. Caísete en ello, caíste en un pantano de intuiciones respetables. No has tenido la originalidad ni la pasión de intuir nada más alla de tu propia infelicidad. Para qué llenas tu mente con las banalidades místicas de los demás y luego te llenas de pesadillas." Esto le dice a Maisie su esposo, antes de hacer un nudo con ella en el cuento del autor que recientemente descubrió su hermano perdido.

Bertrand Russell propuso un holocausto nuclear sobre Moscú, pero luego dijo: bueeeno, es que cuando lo dije las bombas no eran tan poderosas como hoy.

Cuando le preguntaron a Umberto Eco por El Código de da Vinci dijo "Si uno quisiera ser descortés, podría decir que escribió El Nombre de la Rosa para los menos educados". El, claro, no quería ser descortés, pero lo dijo.

21 ago 2007

Cosas que se oyen

Jose Luii, Jose Luiii, mira, que es el raimusión desde atrás. ¿Joseluis? Joseluiii que es el raimusión. Ya lo se mujer, ya lo se, joé.
¿Y eso es todo? Tienen mil personas esperando aquí parqueadas en sus botes desde hace horas y solo sacan un piano y un cantante... bah, yo me voy. Pues yo también, esto ya lo vi hace treinta años. Pero señora, no lleva más de diez el festival.
Con tanta escalera y tanta bicicleta deben tener las rodillas hechas polvo. Bueno, también podrían tenerlas genéticamente protegidas.
Primero infla y luego ponla sobre el rin. Perdón? Que primero la infles un poco así no se tuerce por dentro el neumático. Ah, gracias.
El tren tiene quince minutos de retraso... el tren llegará a otra plataforma... el tren ha sido cancelado.
Sí, el barrio es bonito, pero hay muchos arábes.
Hey mate, where's the weed museum?
Do you know where the Amsterdamplein is?
They're closed? but it's so early.
Tjonge, jonge, jonge, jonge, jonge jonge, jonge, jonge...
Doei doei.
Nou zeg! (y la cabeza girando de izquierda a derecha con indignación de que alguien haya dejado una bicicleta en el camino que usa a diario y no tiene por qué modificar en unos centímetros); tambien funciona con "Tsja!".
Gewoon koffie? Gewoon lekker.
...ja, drinken we samen, niet alleen. Er is genoeg voor iedereen... (cantado).

19 ago 2007

Dónde va el fin

El fin se nos presenta. Es un poco vulgar en eso, se presenta a sí mismo. Sin embargo, cuando alguien se toma la molestia de presentarnos el fin casi siempre queda como un idiota.
El fin llega, pero nunca se va.
Cuando el fin llega antes de tiempo, nos cae mal; cuando llega tarde nos cae peor.
El fin casi siempre es imcumplido.
A veces el fin nos llega por la espalda y nos sorprende como un viejo amigo. A veces le reconocemos los pasos, a veces se tropieza antes y lo sentimos llegar. Casi siempre logra sorprendernos.
¿El principio y el fin se conocen? Sí, sí. Ya se. Pero, ¿se conocen?
Cuando el fin llegó, yo apenas estaba comenzando.
¿Es que esto nunca se va a acabar?
Hay infinitos finales.
Cada fin es solo un anuncio del fin.
El fin siempre esta presente, pero solo se asoma cuando nos ve aburridos. El fin nunca sabe cuándo estamos aburridos.
¿Quién ganaría un pulso entre el fin y la muerte? A que te mato. A que te acabo.
Al fin.

14 ago 2007

Bach vs. hermanos Brecht


Cuando quiero escribir rápido escucho las Variaciones de Goldberg o El Arte de la Fuga en versión de piano. La Variación XIV, por ejemplo, me pone a escrbir rápidamente y luego la XV me deja descansar un poco. Lógicamente si quiero velocidad podría escuchar TVII de Ministry, Necrophiliac de Slayer, Sad to Be de D.R.I., N.F.L. de Anthrax, Strike of the Beast de Exodus, Bomb Threat de Kreator, etc. Pero el efecto de escuchar el teclado de Gould o Schiff estimula mis dedos como si fueran sobre un piano.