1 abr 2008

Dos verdades contradictorias

Dejé de poner fotos al lado de mis entradas. Muere primero la imagen que la palabra nos recuerda M. Atellieu. La palabra contiene no más que la promesa de decir una verdad que no existe, pero no queda más que el remedio de creerla o cancelar todo intento de comprensión. Ya sabemos, esto lo recuerda Passolini, que estar muerto no es dejar de comunicarse; estar muerto es dejar de comprender. Así que el fin se acerca, pero no la muerte. Se agota la comunicación para fortalecer la comprensión. Y les decía yo, a los que les interesaba (en ese sueño imposible, pero inminente): hoy les voy a decir dos verdades, pero se contradicen entre sí. Primero porque no hay verdad que no contradiga otra verdad, pero fundamentalmente, porque solo las verdades relevantes son contradictorias. Simone de B. dijo alguna vez que solo hay una verdad. Digamos que bueno, pero con la cláusula de que es contradictoria y por contradictoria necesariamente requiere de la parte que contradice, que a su vez será contradictoria con una tercera y así, ad infinitum. Por eso existe el lenguaje y la comunicación. Es una búsqueda permanente de los eslabones que conducen a la verdad primera, pero como la primera es contradictoria, no es verdad del todo y luego la búsqueda es inútil. Pero toda busqueda es inútil por definición, cuando encontramos lo que buscábamos, la búsqueda se autodestruye y no hay nada más inútil que aquello cuyo objetivo es autodestruirse (como este blog). Y es Eco el que nos recuerda que la felicidad está en la cacería, no en el escopetazo. Creo que las dos verdades que les dije estaban claras. Tan claras como pueden estar dos verdades contradictorias, que además necesitan de otras más para formularse. El fin, la muerte, la verdad, la búsqueda: comprensión vs. comunicación. Se agota, desaparece. ¿Está llegando, por fin el fin? Los silencios lo anuncian o lo sugieren, pero es Vila-Matas el que nos recuerda que los Shandys tuvieron la mejor conversación de sus vidas en silencio. De nuevo, comprensión por encima de comunicación. O por debajo, ya que no sería verdad si no fuera contradictorio.

27 mar 2008

Lugares

La sombra de Kafka aparece siempre en el camino de Staroměstské al hospital a orillas del Vltava.

Cuando uno llega a Hawaii no le ponen un collar de flores, pero en cambio cuando sale si le abren la maleta para verificar que no se esté llevando flores.
Cuando uno pide una pizza en Hawaii no se la dan con piña, pero en cambio cuando uno pide una hamburguesa la destruyen con una rodaja de la fruta de marras.

En Colombia han tenido éxito en replicar una de las tácticas de la Guerra Fría. Caracas es Moscú, ente financiador de grupos terroristas que, entre otras cosas, están buscando la forma de hacerse con bombas sucias (que desde la mentada guerra se sabe que son prácticamente inofensivas y solo usadas como instrumentos de terror con la colaboración precisamente de quienes publicitan el riesgo). Nótese cómo durante la crisis el vice salió a decir que estaban buscando la manera de hacer bombas sucias y cómo, semanas después, encontraron uranio empobrecido para tratar de corroborar esta historia, pero al parecer no era otra cosa que chatarra medianamente tóxica.

1 mar 2008

Las palabras del día

Booba-Kriki (suave-duro)
Unas palabras que se inventaron porque en su mismo sonido evocan lo que significan, o al menos así debería ser. Si te suena suave un Kriki entonces te sales de la norma. También hay figuras y texturas acompañantes. Una estrella es kriki, por ejemplo, mientras que una parábola es booba.

Queesting
Esta la vi en un periódico holandés haciendo referencia a palabras que no se pueden traducir, así que lo dejamos así.

27 feb 2008

Los deportes y yo

Del fútbol me quedó un certificado de participación en un torneo que nisiquiera recuerdo.

Del basquetbol me quedaron dos dedos malos. El índice izquierdo y el meñique derecho que jamás sanaron del todo y a veces duelen temprano en le mañana.

Del judo me quedó un cinturón de un color muy superior al que merecía.

Del waterpolo me quedó la habilidad inútil de sacar la cintura del agua y amagar el saludo.

15 dic 2007

Advertencia: este texto tiene un C.I. muy alto


El efecto Flynn estipula que el cociente intelectual aumenta a razón de 0,3 puntos por año. Así, de una generación a la siguiente hay un aumento en más o menos 8 puntos. Fenomenal, dices rápidamente, soy más inteligente que mi papá. Pero esto además indica que los C.I. no son comparables en el tiempo. Como el puntaje obtenido se basa en una curva normal, la curva debe ser ajustada de acuerdo con quienes toman el test. Ignorando el problema de que hay múltiples tests para medir el C.I., tomemos el mas común: el WISC. En The New Yorker (Diciembre 17, 2007) aparece un artículo de Malcom Gladwell donde explica cómo el WISC ha sido cambiado en varias oportunidades para incrementar la "dificultad" de la prueba de C.I. y de esa manera mantener la media en 100 puntos. Así que no puede un hijo comparar su puntaje con el de su padre o con el de Einstein, a menos que haya tomado exactamente la misma prueba. Esto sería poco más que una curiosidad si el C.I. fuera solo usado para propósitos de entretenimiento, pero en todo el mundo es usado para determinar la capacidad mental de la gente, especialmente los niños, y determinar si, por ejemplo, deben ser recluídos en una institución o separados a un colegio especial. CNN sacó un especial donde muestran como la prueba es utilizada en Rumania para recluir niños huérfanos y etiquetarlos como enfermos mentales.
Por otro lado, desde siempre ha habido quienes asumen el test como una prueba de inteligencia y usan sus resultados para obtener correlaciones de todo tipo. La más común es la visión racista soportada en el hecho de que los africanos e hispanoamericanos consistentemente obtienen menor puntaje que los asiáticos o los occientales de ascendencia blanca-europea (quienes, por supuesto, obtienen el mayor puntaje). El argumento se soporta en la creencia de que el C.I. está determinado genéticamente. Gladwell nos recuerda que de ser así, no habría un aumento en el tiempo, ni habría los numerosos ejemplos de niños de una raza que criados por padres de otra raza obtienen el puntaje esperado de la raza de sus padres. O no se daría el caso de que los negros en EE.UU. empiezen a perder puntos con respecto los blancos a medida que crecen. El C.I. sería pues resultado del contexto socio-económico, no de la raza.
Pero ahí no termina la historia. El WISC tiene varios componentes, pero el que representa el mayor impacto en términos del efecto Flynn es el de similtudes. Aquel que pregunta por las similitudes entre conceptos (por ejemplo, que perro y conejo son ambos mamíferos). Gladwell trae a colación un ejemplo de una tribu en Liberia a quien se le aplicó una prueba similar, solicitándoles clasificar un cesto de objectos, agrupándolos según su lógica. Naturalmente, lo que hicieron fue agrupar los objetos funcionalmente (una papa va con un cuchillo, porque el cuchillo corta la papa). Cuando se les preguntó por la forma en que los agruparía un tonto, los liberianos entonces obtuvieron un buen puntaje.
Años atrás, Heinz von Foerster también usaba un ejemplo similar, fuera del contexto del C.I. En una prueba de similitudes de palabras es típico que los niños pequeños agrupen, por ejemplo, doctor-aguja-dolor, saltar-pie o viento-frío. Si la misma prueba se aplica en adultos entonces se obtendrán clasificaciones semánticas del tipo dolor-frío o saltar-correr. Para von Foerster es mucho más lógica e inteligente la forma de clasificar de los niños que la de los adultos. Para el WISC es todo lo contrario.
Diedrik Aerts ha trabajado en la representación de conceptos desde la Universidad Libre de Bruselas por muchos años. En varios de sus trabajos comienza por introducir las distintas visiones de lo que es un concepto. La visión clásica consiste en que todas las instancias de un concepto comparten un conjunto de característias necesarias y suficientes que lo definen. El problema es que un objecto será clasificado dentro de una categoría en un momento dado y dentro de otra categoría en otro momento. Además, habrá objetos cuya clasificación es ambigua (Wittgenstein se preguntaba cómo habría de definirse el concepto de "juego" de tal manera que incluyera las instancias de frisbee, béisbol y ruleta, pero sin incluir un debate o una guerra). Esta visión clásica ha sido reemplazada por otra en que los conceptos no tienen una estructura fija, sino una que es evocada espontáneamente de acuerdo con la situación, con el contexto. Este contexto puede ser otro concepto, una agregación de conceptos, un objetivo, un pensamiento, una experiencia, sensación, o un entorno físico (o una combinación de lo anterior).
La conclusión de Gladwell en The New Yorker es que el C.I. no mide qué tan inteligente es una persona, sino qué tan moderna es. Entendiende como moderna a una persona racional capaz de usar "lentes científicos" para entender el mundo. Yo prefiero recordar el trabajo de Aerts (o de Wittgenstein) y apuntar a que más bien mediría qué tan clásica es. A mayor C.I., mayor es la estructuración cuadriculada de la mente, bajo el viejo modelo aristotélico de las categorías. Los liberianos y los niños son vistos como atrasados por poseer esa inocencia que hace uso del contexto para definir un concepto. Para algunos, el liberiano está genéticamente impedido para pensar inteligentemente (científicamente). Para otros, basta con alterar el contexto socio-económico, darles educación y hacerlos científicos (inteligentes) para que puedan progresar. Lo que yo me pregunto es hacia qué lado se estará inclinando la balanza, donde de un lado está la ciencia trabajando por nosotros, y en el otro lado somos nosotros quienes trabajamos para la ciencia.

29 nov 2007

27 nov 2007

Cosas que se leen

"Banks and other financial intermediaries will inevitably curtail new lending as they are hit by a perfect storm of declining capital due to mark-to-market losses, involuntary balance sheet expansion as various backstop facilities are called, and greatly reduced confidence in the creditworthiness of traditional borrowers as the economy turns downwards and asset prices fall. Then there are the potentially adverse effects on confidence of a sharply falling dollar, rising energy costs, geopolitical uncertainties especially in the Middle East, or lower global growth as economic slowdown and a falling dollar cause the US no longer to fulfil its traditional role of importer of last resort." Larry Summers, Financial Times, Nov. 25, 2007

22 nov 2007

El mito escapista


El padre de la cumpleañera se nos acercó y nos dijo que llevaba muchos años viviendo en Francia porque estaba cansado de tres cosas: hablar mirando hacia arriba (es un hombre pequeño para estándares holandeses), el viento y la falta de elegancia de las mujeres. Finalmente, quedamos en la mesa con el gringo de los gatos. Se va porque se le agotó el dinero. Pero antes, siempre queda tiempo para el pasatiempos de que hemos recibido de los alienígenas el poder de convertirnos en los reyes-filósofos de La Nueva República. Tal vez por no haber llegado a los cincuenta años recomendados para tal designación, le espetamos a la bailarina, que se nos unió al último momento, la tarea de ser ministra de cultura. Aquí, me temo, cedimos ante la tentación de atender a lo instintivo, algo explícitamente prohibido para un rey-filósofo. Efectivo, sí, pero no para un sistema político republicano (en su sentido clásico), sino para un sistema consumerista/conductista/psicoanalítico. Es el caso de los EE.UU. donde el sobrino de Freud, Bernays, fue contratado para diseñar estrategias de control de masas basadas en el psicoanalisis, pero para purificarlas de la connotación crecientemente negativa de la "propaganda" fundó las relaciones públicas y con ello también la publicidad que conecta el producto o servicio con la satisfacción de una pulsión. Más tarde la primera pulsión erótica sería revertida por una pulsión tanática y de pulsión se malformaría en obsesión (pese a ser esta la forma más pura de la pulsión).
Quedamos entonces con más de seis mil millones de obsesivos mata-tigres que sueñan con escapar la realidad fabricada, virtual, simulada y donde cada vez más se reemplazan los mitos de creación de antaño con los de escape. El mito de escape, a diferencia del primero, no trata de cómo llegamos aquí, sino de cómo hacemos para irnos. En la cultura popular abundan (digo abundan por decir cualquier cosa) las novelas, películas, historietas y demás espacios donde un individuo, un grupo o "jan en alleman" descubren que viven en un mundo fabricado, simulado o virtual (como si esto fuera sorpresa) y encuentran la manera de escapar. Sin embargo, el resultado invariable es que el lugar a donde escapan es al "nuestro". Lo que empieza como una crítica a nuestra sociedad, acaba con una reivindicación de la misma. La morelaja del mito es que la única forma de escapar de las garras del diseño de la colectividad, consiste en aceptarla y rendirse a ella, o bien, luchar contra ella a sabiendas de que será reemplazada por otra igual de artificial.
Los británicos llevan años luchando contra las tarjetas de identidad (hay que ver como les aterroriza cuando uno les dice que en Colombia piden cédula hasta para usar un baño público) y quizá en la catástore de sus identidades perdidas (me refiero a la pérdida de datos personales de 25 millones de británicos) encuentren su argumento definitivo, encontrando también, a las claras, la frustración de saber que con o sin la dichosa tarjeta, ya sus identidades andan volando por el espacio digital. Algunos, por ello, se oponen a registrar su domicilio, a tener teléfono, a tener cuenta de correo electrónico y ni hablar de los sitios de "social-networking". Una vez más se vive el mito: para escapar de la artificiosa existencia en el ciberespacio, se ocultan en la realidad del mundo real, ese mismo que ya sabemos que es fabricado, virtual y simulado.

13 nov 2007

Terremoto: recordando a Galileo


He hecho mis compuestos para perfeccionar lo imperfecto.
He visto como la parafernalia de la oscuridad estalla en silencio.
Me niego a hablar por otros; y para otros nada más falta: que digan que no es verdad que las lagunas se secan en el fin de los tiempos.
Mezclar y fecundar y fertilizar la risa con el llanto.
Pero dicen que fue después del desplazamiento a Roma cuando empaqué mi dignidad como lo hicieran tantos otros. Mi muy estimadísimo y exclentísimo señor, empezaría mi deposición, y mi firma clarísima, pero perfectamente mentirosa.
Tiemblo de esto y de aquello como un rastrojo. Viene el terremoto.
Me niego a retractarme, eso sí. El retroceso es un amigo a quien no visito hace años. Con las tecnologías de hoy no hace falta.
Realmente, directamente, aquel desastre haría bien en mostrarse. De lejos, pero a la vista de todos y de todas. Como una plantilla: Nombre, Teléfono, Dirección... todos nuestros datos personales que al unísono, sobreimpuestos, determinarán nuestra identidad colectiva.
Si tus armas no son mortales, dame una llamada en medio de la noche. Me despertaré sudando, con los brazos muertos por falta de sangre, con la boca seca, con los pies desnudos, lentamente, para finalmente respirar profundo, e ignorar el ring-ring-ring-ring-ring.
Te sorprende, cierto, cierto, Eppur si muove, pero dilo en voz alta: pronúnciate, que te oigan. Adelante, vamos allá, hasta la muerte. Todos listos, afinados, en marcha, yo os guío mis pequeños, presto e con tutta la forza.

Io ho deposto come di sopra.

8 nov 2007

Sam Dillemans

Tenía todos los músculos de cuerpo tensionados mientras golpeaba primero con guantes, luego sin ellos, sudando mientras hablaba de van Gogh y Picasso: sus faros. Se preparaba una limonada, inmediatamente después un café y se sentaba en el suelo, frente al lienzo como frente a un altar, en medio de un ritual que expresaba mera necesidad o penitencia o una fuerza creativa arrolladora, pero disciplinada. Como disciplinado todo lo que hacía. Cronometra su rutina de ejercicios, su tiempo de lectura, su café con amigos en el bar de la esquina de su estudio de Amberes, los tres días semanales que le dedica a su novia; todo marcado por campanas reales o tácitas en el combate pugilístico que es su vida y cuyo contendor es solo él mismo. "Dus, ik lees", dice entre sus libros (Neruda y Dostoievsky se asoman tras el gigantesco van Dale), perfectamente desordenados en las paredes y el suelo de su estudio, en el poco espacio que dejan sus múltiples pinturas. Poco más hay aparte de las pinturas, los libros, una mesa y una cama. Tambien algunos CDs. Piensa en el próximo mientras toma un sorbo de SPA Rood. Se decide por Bach, el "taca-taca-taca", dice, le permite pintar, mientras que Beethoven podría arremeter contra todo y robarle la concentración. Pero también pone Abba, a veces, aclara, porque finalmente "alles is onbelangrijk" (nada importa).